jueves, 8 de agosto de 2013

PORQUÉ REVOCAR A PETRO?

¿Por qué revocar a Petro?


Por Miguel Antonio Galvis
Estoy convencido de que el sistema democrático republicano es la mejor y más eficiente forma de gobierno que la humanidad hasta ahora ha inventado. Sus límites están regidos por la división de poderes, el imperio y supremacía de la ley, la garantía de los derechos humanos, la soberanía popular, el predominio del interés general sobre el particular y la alternancia en el poder. Una democracia vigorosa es la que posibilita que diferentes opciones políticas, lleguen a ejercer el poder, impidiendo que una o pocas elites monopolicen su ejercicio, en detrimento del pluralismo y la diversidad existente en un país.
La historia de Bogotá muestra, que ante la imposibilidad de que los partidos tradicionales erradicaran sus prácticas clientelistas y corruptas, desde que un ex–rector de la Universidad Nacional llegó en 1995 al Palacio Liévano, fueron erradicados los partidos tradicionales de la administración distrital. Desde entonces los bogotanos hemos elegido a candidatos independientes del ejercicio tradicional del poder, la ciudadanía ha constituido un poder crítico y reflexivo, que ha venido contagiando a otras regiones de la geografía nacional, fenómeno en crecimiento que llegó a contar con 3.6 millones de votos en la anterior contienda presidencial con la fórmula: MOCKUS + FAJARDO.
Con el intento de revocatoria al alcalde Gustavo Petro, la “aristocracia bogotana” está enviando un mensaje a los electores independientes de la ciudad: la alternancia en el poder es viable siempre y cuando no toquen sus intereses y negocios privados. Para poder gobernar en paz, no pueden cambiar los proveedores que prestan los servicios públicos, no pueden crear o fortalecer empresas públicas, no se pueden crear subsidios o subvenciones, menos pensar en rebaja de tarifas o garantizar mínimos vitales, se deben mantener las megaobras que ya se negociaron, de lo contrario entrarán en santa cruzada para revocarles el mandato y desprestigiarlos por todos sus medios.
Con la argucia de garantizar la sostenibilidad de los intereses de la ciudad, defienden a ultranza a una elite empresarial vinculada al poder político, que históricamente se ha lucrado ilegalmente de los negocios de las administraciones públicas en Bogotá, flagelo también presente en los más de mil municipios del país. Los colombianos sabemos que no es posible garantizar los derechos sociales, económicos y culturales de la población, sin extirpar el cáncer de la corrupción en las administraciones municipales y la distrital de Bogotá.
Lo paradójico, es que en el sindicato contra Gustavo Petro, se encuentra una clase política ilegitima, cuestionada y enredada en la corrupción, que se debeló con el carrusel de la contratación; un concejo distrital mayoritariamente compuesto por una legión de charlatanes y farsantes que hacen la política con el único interés de esquilmar a la ciudad y enriquecerse ilícitamente. Debo ser justo y reconocer que hoy en el concejo de la ciudad capital existe una minoría de concejales decentes, que sí se preocupan por los intereses de la ciudad, pero que no logran incidir y liderar a sus perversos compañeros en la corporación.
Los demócratas, que formamos en las filas de los partidos y movimientos denominados independientes y alternativos, que aspiramos a llegar al poder por la voluntad soberana del pueblo, saldremos en defensa de la alternancia en el poder político dentro de la ley, en defensa del pluralismo, por el respeto de la decisión soberana del pueblo en las urnas, saldremos a promover la ABSTENCIÓN como estrategia contra la corrupción y la politiquería, en el eventual proceso de revocatoria contra el alcalde Petro.
Será el momento para fortalecer la iniciativa que viene liderando el Senador Camilo Romero, para incluir en la Constitución Política la figura de REVOCATORIA DEL CONGRESO. Impulsaremos la figura de la silla vacía por corrupción, y la sanción a los partidos impidiéndoles que presenten en las siguientes elecciones, candidatos a las corporaciones o cargos de elección popular, cuando sus elegidos sean condenados por corrupción.
Para los que dicen, que a Petro hay que revocarlo porque no sabe gobernar, que no es un gerente, que no ha hecho nada en año y medio, les recuerdo un decálogo de razones por las que me abstendré de participar en la revocatoria:
1.  Creó la tarifa diferencial para el Transmilenio, rebajándola en $300 pesos en las horas valle.
2. Estableció el mínimo vital de agua, como derecho humano fundamental y gratuito para los habitantes de la ciudad de Bogotá.
3. Redujo los trancones con la reforma del Pico y Placa.
4. Redujo los homicidios, más que durante la administración de Antanas Mockus, a partir de la restricción de porte de armas de fuego con salvoconducto.
5. Creó una política pública de atención integral a los adictos de sustancias sicoactivas, dándole un tratamiento de salud pública.
6. Subió en un billón de pesos (de 2.3 a 3.3) el presupuesto de educación pública en el distrito. Con Petro Bogotá, también es la más educada.
7. Su gabinete es mayoritariamente de mujeres, superó la propuesta de la equidad de género y le ha dado participación a las minorías y al pluralismo.
8. Está intentando reducir las tarifas de servicios públicos, y recuperar para la ciudad la flota de equipos recolectores de residuos sólidos, que las empresas privadas se apropiaron ilegalmente y chantajearon a la administración distrital, con la complicidad del concejo, la clase política y los medios de comunicación.
9. En escaso año y medio, se han vacunado gratuitamente a 205.000 niñas contra el Papiloma Humano, vacuna que no está contemplada en el esquema gratuito de prevención de la salud a nivel nacional.
10. Está jugado con el apoyo al proceso de paz que impulsa el Presidente Juan Manuel Santos, así como con la reparación a las víctimas del conflicto armado interno que viven en la capital.
Alcalde Petro, con esos logros en año y medio (seguramente son muchos más), con el proceso de revocatoria lo que pretenden es distraerlo, impedirle que continúe gobernando, no caiga en la trampa, corrija lo que no funciona y siga adelante. Los que perdieron las elecciones, que reflexionen porqué el pueblo no los acompañó, usted ganó y tiene la confianza de la ciudad, que busquen otra excusa, menos que no sabe gobernar.
* Director Ejecutivo del Instituto de Pensamiento Étnico, Social y Político, IPESP.