domingo, 21 de octubre de 2012

Ex-presidente: El no reconocer el conflicto no es suficiente.

La Silla Vacía, preguntó:      10 de Septiembre de 2.012.


¿Cree conveniente que los militares hagan parte de la mesa de negociación?

Desde que Santos anunció que en la mesa de negociación con las Farc estarán los exgenerales Jorge Enrique Mora Rangel y Óscar Naranjo, se han expresado diversas opiniones. Algunos creen que esta movida tranquiliza a la derecha pues Mora representa la línea dura de las Fuerzas Militares,  el fin del Caguán y la retoma de la zona de distensión. Sin embargo, para otros esta medida puede ser inconveniente pues los militares siguen combatiendo contra la guerrilla y esa doble condición puede ser nociva para las negociaciones o para el combate. Finalmente hay quienes creen, como el expresidente Uribe, que al poner a los exgenerales a negociar, es rebajar a las Fuerzas Armadas a la misma condición de la guerilla, un grupo terrorista.  Con este panorama: ¿Cree conveniente que los militares hagan parte de la mesa de negociación?

Miguel Galvis, escribió:


Ex-presidente: El no reconocer el conflicto no es suficiente.

El no reconocer el conflicto armado interno durante su gobierno, no le dio superioridad militar, ni legitimidad al Estado; se logró gracias a la modernización, profesionalización, inclusión de recursos tecnológicos y el acatamiento de los Derechos Humanos y el DIH.

Los ex-generales saben, que el respeto por la dignidad humana y la negociación política, no disminuye la moral de las tropas, ni pueden entenderse como síntomas de debilidad. El respeto por el adversario es sinónimo de profesionalismo, que los combatientes y los colombianos, miramos como positivo. Las tropas están orgullosas que sus ex-generales aporten su conocimiento y experiencia a la construcción de acuerdos de paz sólidos.

El Santo Padre y la iglesia católica, la ONU, el Presidente Barack Obama, los gobiernos de América y de la Unión Europea, la OEA, y en general la comunidad internacional apoyan la salida negociada del conflicto colombiano. Llego la hora de superar el lenguaje del odio y apostarle a la reconciliación.

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